Hay un momento del mes que ningún dueño de academia menciona en las fotos de Instagram: el día que hay que sentarse a calcular cuánto le toca a cada profesor. Sale la calculadora, salen las capturas de Yape, sale el cuaderno de asistencia y sale la duda de si el martes 14 fulano dio la clase o la reprogramó. Dos horas después el número cuadra, más o menos, y nadie queda del todo tranquilo.

No es un problema de orden personal. Es que estás resolviendo a mano un cálculo que tiene tres variables moviéndose al mismo tiempo: cuántas clases se dictaron de verdad, a qué precio, y bajo qué acuerdo con cada profe. Esta guía es para dejarlo definido de una vez.

Primero: elige tu modelo de pago

Casi todas las academias de la región usan una de estas tres formas, o una mezcla. Ninguna es mejor que las otras, dependen de tu tamaño y de cuánto riesgo quieras asumir tú.

Por hora fija. Le pagas al profesor un monto por hora dictada, sin importar cuánto pagó el alumno. Es el más simple de calcular y el más fácil de explicar. El riesgo lo asumes tú: si un mes se caen las clases, igual el cálculo es claro y el profe sabe exactamente a qué atenerse.

Por porcentaje. El profesor se lleva un porcentaje de lo que efectivamente pagó el alumno. Alinea los incentivos y baja tu riesgo en meses flojos, pero exige que lleves bien el registro de pagos, porque el cálculo depende de la cobranza real y no solo de la asistencia.

Sueldo con tope de horas. Un monto fijo mensual por una carga acordada, y las horas extra se pagan aparte. Da estabilidad al profesor y previsibilidad a tu caja, pero necesitas medir bien las horas para que el "aparte" no se convierta en una discusión.

Elige uno y déjalo por escrito con cada profesor, aunque sea en un mensaje. La mitad de los problemas de liquidación no son de cálculo, son de acuerdo mal definido.

Segundo: define qué cuenta como clase dictada

Este es el punto que más discusiones genera y casi nadie lo escribe antes. Vale la pena tener respuesta a estas cuatro preguntas antes de que ocurran:

El alumno no llegó y no avisó. Se le paga al profesor o no. La mayoría de academias sí paga, porque el profe reservó la hora y estuvo ahí. Sea cual sea tu decisión, dila antes.

La clase se reprogramó con aviso. Se cuenta el día original o el día en que finalmente se dictó. Importa para saber en qué mes cae.

Clase grupal. Se paga por hora dictada o por alumno presente. En grupales el modelo por hora suele ser el único que no genera fricción.

El profesor canceló. Se recupera esa hora o se descuenta. Acá conviene ser generoso y claro a la vez: define un plazo de aviso razonable y respétalo en los dos sentidos.

Tercero: el cálculo, paso a paso

Con el modelo y las reglas definidas, la liquidación de cada profesor son cuatro datos y una resta:

1. Horas o clases dictadas en el periodo. Salen del registro de asistencia, no de la memoria. Si tu registro vive en un cuaderno, este es el paso que te toma la noche entera.

2. La tarifa acordada. Por hora, por clase o el porcentaje que corresponda según el modelo que elegiste.

3. Los ajustes del mes. Horas extra, clases de recuperación, alguna clase de cortesía que autorizaste.

4. Los descuentos, si aplican. Adelantos que ya le diste, materiales, lo que hayan acordado.

Total a pagar igual a horas por tarifa, más ajustes, menos descuentos. La fórmula nunca fue el problema. El problema siempre fue conseguir el dato número uno con confianza.

El error que hace que cuadre mal

Cuando una liquidación sale mal, en nueve de cada diez casos la causa es la misma: tú y el profesor están mirando registros distintos. Él lleva su cuenta en su celular, tú llevas la tuya en el Excel, y ninguno de los dos anotó la clase que se movió del jueves al sábado. Al cierre del mes aparece una diferencia de dos clases y se convierte en una conversación incómoda entre dos personas que tienen razón.

La solución no es que alguien anote mejor. Es que exista un solo registro que los dos vean mientras pasan las cosas, no al final. Cuando la clase se marca dictada en el momento y el profesor lo ve desde su propio acceso, la liquidación deja de ser una reconstrucción y pasa a ser una consulta.

Cómo lo resuelve Batuta

En Batuta cada profesor tiene su propia agenda y su propio acceso. Marca sus clases dictadas desde su celular, y ese registro es el mismo que tú ves en el panel. No hay dos versiones de la verdad que reconciliar a fin de mes.

Sobre esa base, el panel arma la liquidación del equipo: horas dictadas por profesor en el periodo, el cálculo según lo que configuraste para cada uno, y el detalle abierto por si alguien quiere revisar clase por clase. Lo que antes era una noche de calculadora se vuelve una pantalla que ya está lista cuando llega el cierre.

La agenda por profesor y la liquidación del equipo vienen en los planes Academia y XL, que son los pensados para cuando ya no estás solo dando clases. El plan Profe, de S/49 al mes, cubre al profesor independiente; Academia va en S/149 e incluye hasta 5 profesores y multi sede; XL, en S/299, llega a 20 profesores y suma facturación SUNAT. Todo cobrado en soles vía Mercado Pago, con 30 días de prueba sin tarjeta.

Si tu academia todavía es chica, empieza por el plan Gratis y define bien el modelo de pago mientras creces. Cuando llegue el segundo profesor, la estructura ya va a estar armada.

Llévate la plantilla gratis: control de alumnos y pagos

Un Excel con 4 hojas (Alumnos, Pagos, Asistencia y Resumen automático) para ordenar tu academia HOY, aunque no uses Batuta. Te lo mando al correo.

Que el cierre de mes sea una pantalla, no una noche de cuentas. Agenda por profesor, registro compartido y liquidación del equipo lista cuando la necesitas. Entra a la demo real, o si quieres ver cómo encaja tu modelo de pago, escríbeme por WhatsApp: te contesto yo.

Crear mi academia gratis